lunes, 3 de mayo de 2010

El Dueño - Primera Parte - El Verdadero Kirchner - Capítulo 1

PRIMERA PARTE

EL VERDADERO KIRCHNER

1







"LA VENGANZA DEL BOLUDO"



Lupo simuló:


-Si es así como vos decís, vamos a la Justicia. Yo te acompaño. Que los hagan mierda a todos.

Chiquito no lo tomó en serio:

-No me jodas. Si en esta provincia, la justicia no existe...

Uno era el gobernador de Santa Cruz, Néstor Carlos "Lupo" Kirchner. El otro, su vicegobernador, Eduardo Ariel "Chiquito" Arnold.

A Kirchner le dicen "Lupo" por su parecido con Lupín, aquel personaje de historieta, simpático piloto de aeroplanos, creado por Guillermo Guerrero en la década de los cincuenta.

Arnold mide más de un metro noventa. Lo llaman "Chiquito" porque tiene las espaldas de otro Arnold, el actor cuyo apellido es Schwarzenegger.

El encuentro se produjo un sábado a la mañana del mes de setiembre de 1995, una semana antes de la elección que los consagraría gobernador y vicegobernador por segunda vez. Fue reconstruido por el propio Arnold, con lujo de detalles, frente a un grabador, para esta investigación.

Chiquito tenía las evidencias de algo que parecía irregular.

Por eso Kirchner no lo había recibido en la Casa de Gobierno provincial, sino donde se hablaban las cosas que nadie debía escuchar: en la resi¬dencia oficial del gobernador, en Alcorta y Rivadavia, Río Gallegos.

Arnold conocía las circunstancias del hecho por tres razones. Una: se las había contado uno de los partícipes. Dos: el involucrado en cuestión era un amigo suyo con el que compartía el departamento del piso 14 de Cerrito al 1400, en Buenos Aires. Y tres: ese amigo, el Flaco Tony, se lo había confesado, desesperado, en circunstancias extremas; es decir, cuando Arnold entró en el departamento y lo sorprendió en el balcón miran¬do hacia el vacío.

-Estoy quebrado y voy a ir preso -fue lo primero que le dijo su amigo.

El Flaco Tony se llama Juan Antonio Torresín y es empresario de la industria naval. En ese tiempo trabajaba a destajo junto con su socio, Manuel Pantiga, para terminar el Dique Seco de Puerto Deseado, un lugar para reparar enormes barcos pesqueros fuera del agua. Tony y Manolo eran casi como

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hermanos. Entonces manejaban Yacaroe, el único boliche bailable que todavía funciona en la ciudad.


Aquel día, el Flaco Tony le habló a Chiquito con la sinceridad del atormentado.

Le reveló que dos años antes había ido junto con Manolo a pedirle al propio Kirchner un crédito por tres millones de dólares para terminar la construcción del Dique Seco, y que éste se los había negado. Según Arnold, el gobernador, de todos modos, los mandó de inmediato al Banco de Santa Cruz, para hablar con un hombre de su confianza, Lázaro Báez, pero este también les dijo que no había dinero. Finalmente caminaron tres cuadras hasta el Hotel Costa Río, donde tenían reservada una habitación. Allí Torresín y Pantiga se estaban dejando ganar por el desánimo, cuando alguien los llamó. Lo conocían poco y nada. Atendió el primero:

-¿Qué están haciendo?

-Acá, en la habitación, tomando mate...

-Voy para allá. Tengo que decirles algo.

Entonces el hombre, sostuvo Torresín, fue hasta el hotel y habló sin rodeos:

-¿Ustedes fueron al banco a buscar plata?

-Sí.

-No había, ¿no?

-No.

-¿Y cuánto necesitan?

-Tres palos.

-¿Y todavía los quieren? Porque, si todavía los quieren, yo se los consigo...

Tony le explicó a Chiquito que el hombre les habría pedido un porcentaje del veinte por ciento por la gestión y que ellos, los empresarios, habrían aceptado.

El hombre que fue a visitarlos al hotel no es de las figuras más rutilantes del kirchnerismo, pero en Río Gallegos lo tienen bien registrado.

Se llama Vicente Mayeste y le dicen "Pelado". Con Documento Nacional de Identidad 7.819.361, figura como socio en SIMASA (Ingeniería Sima S.A.), empresa de servicios y transporte de cargas líquidas, incluido petróleo.

El día que Daniel "Mono" Varizat, ex secretario de Gobierno de Santa Cruz, embistió contra una manifestación de docentes lo hizo con una camioneta Grand Cherokee, patente DTX 280, propiedad de la empresa SIMASA. El otro socio en SIMASA es su hermano Miguel, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio, Industrias y Afines de la ciudad. Miguel también corre en Turismo Carretera y se presentó como candidato a intendente en 2007, por uno de los sublemas del Frente para la Victoria (FV).

El Pelado Mayeste no tenía un puesto formal en el Banco de Santa Cruz pero, según Arnold, movía influencias.

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Lázaro Báez, el otro participante en el escándalo de Dique Seco, era solo un adscripto a la gerencia general del Banco de Santa Cruz, y no reportaba a su presidente, Eduardo Labolida. Ex cadete y ex cajero desde 1991, cuando asumió como gobernador, Lázaro tuvo en el banco una carrera rápida.

Báez "era" Kirchner.

Hasta ese momento manejaba un Ford Falcon modelo 72, estaba casado y su humilde casa se encontraba en el barrio social llamado "499 viviendas" (véase Séptima Parte: Lázaro, Capítulo 1: Lázaro es Kirchner).

Con el paso del tiempo se transformaría en multimillonario, empresario de la obra pública, petrolero y, según una denuncia judicial, socio o presunto testaferro de Kirchner. En otro capítulo se verá cómo ambos arreglaron sus respectivas declaraciones juradas para evitar ser investigados por los funcionarios de la AFIP (véase Tercera Parte: El Presidente más rico de la Argentina, Capítulo 1: El arreglo).

Ahora volvamos al living del departamento de Cerrito al 1400.

En plena confesión, Torresín le contó a Arnold que su desesperación se debía a dos causas diferentes.

Una era el miedo a ir preso.

El empresario naval habría cometido la "imprudencia" de pagar la gestión de Mayeste con cheques de su cuenta personal. Entonces los agentes de la Dirección General Impositiva (DGI) le estaban pidiendo explicaciones, alertados por el monto de sus gastos particulares.

La otra causa de su zozobra era que le habían "cortado el chorro". Es decir que, de un día para el otro, y cuando llevaba el sesenta por ciento de la obra realizada, las cuotas del crédito dejaron de fluir.

¿Qué pasó después de la cumbre entre el gobernador y su compañero de fórmula? Nada.

A sus íntimos, Arnold les jura que no tiene idea de cómo terminó la cosa. Él hace tiempo que no habla más ni con Tony ni con Néstor.

Lo que sí se sabe es que el Dique Seco de Puerto Deseado fue inaugurado el 16 de noviembre 1997 y que Torresín continúa trabajando ahí. También, que se peleó con su socio, Manuel Pantiga, y se juntó con el hermano de este, Raúl Pantiga, y que la pelea habría tenido que ver con aquel escandaloso hecho.

Arnold, además, piensa que su diálogo con Kirchner quizás haya servido para completar la parte del crédito que faltaba.

El caso de Dique Seco demuestra que los negocios del kirchnerismo empezaron mucho antes de lo que la mayoría supone y que no se trataría de un hecho aislado, sino de un plan político y económico con el objetivo de llegar a la Presidencia y manejar el país durante dos décadas.

Arnold sostiene que ese día, en la residencia del gobernador, Néstor hizo un paso de comedia que habría consistido en llamar por teléfono a Lázaro, preguntarle a los gritos si lo que le estaba diciendo Chiquito era verdad, cortar y, al final, gritar de nuevo:

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-¡Andá a la Justicia! ¡A mí no me importa nada! ¡Que hagan mierda a Lázaro! ¡Que hagan mierda a todos, si es así como vos decís...!

Arnold no fue a la Justicia, porque sabía que en Santa Cruz ningún funcionario va preso.

Además, Kirchner terminaba de ampliar, de tres a cinco miembros, el Tribunal Superior de Justicia. Y tres de los cinco nuevos jueces habían sido designados por él. Fue el mismo tribunal obediente que despidió al incorruptible procurador Eduardo Sosa. El mismo máximo tribunal que ayudó al gobernador a conseguir la reelección indefinida.

Sosa todavía pelea por su reincorporación. Lo echaron porque tuvo la osadía de investigar al estudio del abogado salteño José Manuel Saravia. El estudio había cobrado más de doce millones de pesos de la Corte Suprema por asesorar a la administración santacruceña en el tema de los fondos derivados del pago de las regalías petroleras. Sosa quería saber por qué un particular había cobrado tanto por realizar un trabajo que le correspondía hacer gratis a la Fiscalía del Estado.

Chiquito no fue a Tribunales, tampoco renunció, y continuó junto a Néstor hasta el final del segundo mandato de este como gobernador, en 1999.

Hace tiempo que ambos son adversarios políticos.

Pero ahora Arnold dice a quien quiera escucharlo que, a partir de esa escena, Kirchner le retiró la confianza.

También afirma que la trama de Dique Seco significó la primera gran sorpresa que se llevó con Néstor.

La segunda gran sorpresa la experimentó años después, el 25 de mayo de 2003, día de la asunción de Kirchner, cuando lo vio juguetear con el bastón presidencial.

En aquel momento Arnold cayó en la cuenta de que el chico acomplejado que conoció cuando eran casi niños se había transformado en una poderosa máquina de acumular poder. Que aquel flaco tímido, de anteojos enormes, ojo desviado y problemas de dicción había pasado a ser el Presidente más rico y más ambicioso de la historia del país. Alguien con pretensiones de formar parte del poder permanente. Es decir: el único Dueño de la Argentina.

Días después, en rueda de amigos, Arnold se prometió que en algún momento escribiría un libro. El título tentativo no es un secreto, porque se lo comentó por lo menos a diez personas distintas, las mismas a las que confesó lo que había pasado con el Flaco Torresín. Igual, duda de que alguna editorial se anime a publicarlo con ese nombre: "La venganza del boludo".

Contaría la historia de ese pequeño atormentado que, al convertirse en hombre, usó su resentimiento original para colocarse por encima de todos.

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En efecto, Néstor fue un niño con problemas de salud y un adolescente que vivió traumatizado por las burlas de sus compañeros del colegio secundario.


Nació el 25 de febrero de 1950 en Río Gallegos, con una fisura y perforación en el paladar causa de un trastorno del habla que con el tiempo se haría cada vez más evidente.

Antes de los 7 años contrajo tos convulsa. También conocida como pertusis, es una infección del sistema respiratorio provocada por una bacteria llamada Bordetella pertusis. Los accesos de tos convulsa suelen durar más de un minuto, y cuando no se los controla pueden ocasionar otras afecciones. El niño Néstor la habría contraído por contagio. La consecuencia habría sido el estrabismo.

El estrabismo es la desviación de los ojos. Ahora lo sufre el cuatro por ciento de los niños y, si no se lo corrige a tiempo, la desviación se hace crónica.

Sus papás, el argentino Néstor Carlos Kirchner y la chilena María Juana Ostoic, intentaron corregir el estrabismo de su hijo, sin éxito, con el uso de unos enormes anteojos.

A los 12 años Néstor ingresó en el colegio secundario. Lo hizo en la Escuela Nacional Mixta con Bachillerato Anexo, República de Guatemala. Ex compañeros consultados para esta investigación afirmaron que por aquella época su vida de estudiante era casi un calvario.

Luis María Aguilar Torres lo guarda en su memoria. Es uno de los pocos profesores que todavía están vivos y aceptaron compartir sus recuerdos. Nacido en 1930, radical, defensor de presos políticos y docente de educación media y universitaria, testimonió:

-Cuando pasaba el frente, le hacían de todo, desde correrle el banco para que se cayera hasta atacarlo a tizazos. Pobre, lo tenían para el cachetazo...

Y una ex compañera añadió:

-Era el "Pan Triste" de la clase. En los recreos tiraba trompadas al aire, pero no le acertaba a ninguno. Yo le tenía cierta conmiseración. Era el más alto, el más tímido y el blanco de las peores burlas.

La mujer pidió mantener su nombre en reserva. También su ocupa¬ción, y la fecha exacta en la que compartieron esos recreos: sigue viviendo en Río Gallegos y teme las represalias. No fue la única de sus ex compañeros que lo recordó para esta investigación, pero sí una de las más preparadas e inteligentes. Ella elaboró una hipótesis, compartida por pro¬fesionales de la psiquiatría y amantes del teatro, al comparar a Néstor Kirchner con Ricardo III, el protagonista de una de las obras más conocidas de Shakespeare.

Ricardo III de Inglaterra nació el 2 de octubre de 1452 y fue rey hasta el día de su muerte, el 22 de agosto de 1485.

Tomás Moro, en su trabajo sobre la historia de Inglaterra, lo hizo aparecer deforme, rengo y jorobado. Más tarde Shakespeare se basó en esa leyenda para escribir su obra.

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En Ricardo III, los problemas físicos de su protagonista constituyen uno de los dos grandes ejes de la historia. El otro es la búsqueda desmesurada de poder por cualquier medio: la traición, la mentira y hasta el asesinato.

-Kirchner bien puede ser considerado el Ricardo III argentino del siglo XXI. Aunque yo no desestimaría que, detrás de esa carrera hacia el poder absoluto, se esconda la necesidad de ser aceptado -interpretó uno de los psiquiatras más respetados y premiados de la Argentina.

La necesidad de ser aceptado bien pudo haber sido una de las obsesiones del Kirchner niño y adolescente.

Cuando Néstor ingresó en primer año, su hermana Alicia Margarita cursaba quinto en el mismo colegio, y estaba un grado adelantada.

El segundo año del secundario, Néstor intentó cursarlo como pupilo en la Escuela Técnica Salesiana de Río Grande, Tierra del Fuego, pero terminó volviendo tres meses después. En una de las pocas biografías que sobre él se han escrito hasta ahora, el periodista Walter Curia confirmó que, de catorce compañeros, terminó undécimo en el orden de mérito.

En tercer año, Lupo se llevó seis materias a diciembre.

En cuarto, lo mandaron seis veces a diciembre y dos más a marzo.

A los 16 años tuvo lo que podría considerarse uno de los más fuertes golpes de autoestima: su solicitud de ingreso en el magisterio fue rechazada.

En una época en la que estaba prohibido escribir con la mano izquier¬da, su problema de dicción fue determinante. Se lo comunicó la directora del Colegio, Anita Flores de López. Además, lo obligaron a tramitar su inscripción a quinto año de bachiller.

-Yo sé que Néstor y sus padres suplicaron, pero que las autoridades de la escuela fueron inflexibles -recordó un ex compañero que en la actualidad es su adversario político.

Kirchner perdió el año y terminó recibiéndose sólo en diciembre de 1968. Faltaban dos meses para que cumpliera 19 años.

El día en que fue rechazado como candidato a maestro, Néstor fue consolado por el docente que más lo quería.

Se llama Emilio García Pacheco. Tiene 85 años. Profesor de Historia, Geografía y Gimnasia en la época de Lupín, García Pacheco es además periodista, psicólogo social y director de la Casa de España en Río Gallegos. García siente como un pecado haber sido funcionario de la dictadura en la provincia de Chubut, pero reivindica su condición de periodista oficialista y kirchnerista. A partir de 2007 trabaja en un programa del canal del ex chofer e incondicional de Néstor, Rudy Ulloa Igor. La veterana dirigente radical y ex intendenta de Río Gallegos durante la dictadura, Ángela Sureda, considera a García Pacheco el responsable de lograr que Kirchner recuperara la confianza en sí mismo. Sureda, apodada "La Dama", llama a García Pacheco "El Padre del Monstruo".

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El profesor recuerda que aquel día su alumno estaba "deprimido". Entonces lo llevó a su propia casa, le sirvió algo de tomar y sentenció:

-Néstor, entre los infradotados y los superdotados hay una línea muy finita. La mayoría, como vos y yo, estamos en el medio. Lo que diferencia a los tipos comunes de los que no lo son es la voluntad.

Cuarenta y dos años después, el ex canciller de Kirchner, Rafael Bielsa, opinó:

-Néstor llegó a Presidente porque tiene la voluntad de Alejandro Magno. Si hasta se le nota en la forma de caminar... ¿No te fijaste cómo avanza, como si estuviera rompiendo el viento...?

A los 19 años Kirchner entró a estudiar derecho en la Universidad de La Plata. Algunos creen que ese fue el primer cambio profundo en su personalidad retraída.

Un dirigente de Santa Cruz que ocupó altos cargos ejecutivos en Río Gallegos y actualmente representa a la provincia en el Congreso nacional, lo planteó así:

-Por un lado seguía siendo suplente en todos los equipos de básquet de la universidad. Y, por el otro, sedujo a una de las chicas más lindas de la facultad, se casó con ella y se la trajo a vivir a Río Gallegos.

Enseguida, Lupo empezó a militar en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN). Para entonces, la FURN peleaba contra la dictadura del general Juan Carlos Onganía y se consideraba el semillero estudiantil de la Gloriosa Juventud Peronista (JP). Entre sus compañeros estaban el actual embajador en España, Carlos Bettini, y Rafael Flores.

Flores es una de las personas que más y mejor conoce a Néstor Carlos Kirchner.

No solo fueron al mismo colegio y compartieron la militancia y la vida en la universidad; también estuvieron presos juntos, se enfrentaron como abogados, fueron aliados y adversarios políticos. Hasta que, un día de 1994, "El Rafa" se marchó, decepcionado.

En la entrevista que mantuvimos para este trabajo, Flores fue lapidario. Aseguró que durante la militancia, en La Plata, Néstor no había sido un héroe:

-Más bien fue uno del montón.

Confirmó que Kirchner formó parte de la columna que, el 17 de noviembre de 1972, acompañó el primer regreso del general Juan Domingo Perón. Que también estuvo presente el 20 de junio de 1973 en la trágica matanza de Ezeiza. Y que además asistió a la Playa de Mayo el día en que el presidente Perón les gritó a los Montoneros: "Imberbes, esos estúpidos que gritan".

Flores aceptó que Kirchner y él mismo sufrieron por la desaparición y los asesinatos de muchos compañeros a los que conocían bien, pero negó que Néstor haya formado alguna vez parte de la organización Montoneros, ni de su comando político ni de su brazo armado. E informó:

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-Cuando Montoneros pasó a la clandestinidad, Néstor ya se había ido de la FURN. Sin embargo, contaba historias de enfrentamientos como si él hubiera sido el protagonista -recordó.

Flores explicó que, igual que muchos, Néstor, su esposa Cristina y él mismo volvieron a la Patagonia después del golpe de 1976 para evitar la persecución de la dictadura y dedicarse a la profesión.

Acto seguido, comentó con lujo de detalles la circunstancia de la detención de ambos. Una situación que todavía Kirchner presenta como algo más heroico y dramático de lo que en realidad fue.

Los citaron por carta el 27 de febrero de 1977.

Néstor y Rafa creyeron que se trataba de un trámite vinculado con la prórroga del Servicio Militar Obligatorio con la que ambos habían sido beneficiados.

La detención no fue violenta.

Les permitieron dejar los autos estacionados frente al Casino de Oficiales de la unidad militar.

El interrogatorio fue cordial. Tuvo lugar en el propio casino, y los hicieron sentar en sillones de cuero.

El "interrogador" fue el coronel Alberto Calloni, amigo de los padres de Flores y también de los de Kirchner.

Les preguntaron cosas "inofensivas", si se las compara con los típicos interrogatorios de la época.

Los acompañaron a sus domicilios particulares para que avisaran que iban a estar "un par de días detenidos". En efecto: estuvieron detenidos dos días, y después los liberaron.

Un amigo de Néstor que en 1973 militaba con él en la unidad básica Mártires de Trelew explicó que no comparte la visión maniquea de Flores. Recordó que, Kirchner y Cristina, en la casa de los padres de ella, en La Plata, refugiaron a una pareja de compañeros que meses después desapareció. Ese amigo aceptó que, como otros, Néstor todavía siente culpa por seguir vivo.

El amigo prefiere dejar su nombre en reserva. Ahora trabaja para Carlos Reutemann, pero no quiere sufrir la venganza de Néstor. Es la misma persona que muchos años después, en 1987, durante una campaña electoral, comprobó no solo que a Kirchner lo atormentaban los fantasmas de la persecución de la dictadura, sino que también sufría de sonambulismo.

Eran las cuatro de la mañana. Compartían la habitación de un hotel en Caleta Olivia con el Lupo y Juan Carlos Villafañe, ex intendente de Río Gallegos. De repente, Néstor, sin despertarse del todo, se levantó de la cama apenas vestido con la camisa con la que había estado todo el día, los calzoncillos y unas medias tres cuartos, caminó unos pasos y empezó a gritar como alma en pena:

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-¡A mí no me van a llevar! ¡A mí no me van a llevar, milicos hijos de puta!

En 1974 Kirchner participó como extra en La Patagonia rebelde, la emblemática película realizada por Héctor Olivera y escrita por Osvaldo Bayer. Hizo de huelguista e intentó convencer a Bayer de que no había sido su abuelo el que apoyó la matanza de los obreros, sino el hermano de su abuelo. Bayer no le creyó, y años después fue reprendido por Cristina, a la salida de un canal de televisión:

-Osvaldo, ¿por qué sigue repitiendo que el abuelo de Néstor era un usurero?

Y Bayer le contestó:

-Porque lo era. Y, además, no pagaba sus deudas. ¡Si hasta le quedó debiendo diez mil pesos a mi abuelo!

Rafael Flores no solo tiene reparos por lo que considera una operación de marketing de Kirchner para aparecer como víctima de la dictadura. También le cuestiona la actuación de sus primeros años como abogado.

-Mientras muchos nos dedicábamos a defender gratis a los presos políticos, Néstor se dedicaba a representar a represores y a perseguir a deudores hipotecarios -informó, con papeles de viejas demandas en la mano, mientras tomamos un café en un bar de la avenida Santa Fe, en la ciudad de Buenos Aires.

Flores era fiscal del Estado provincial en 1981, cuando pidió veinte años de prisión para el segundo jefe de la Policía Federal, González Roucco, vinculado con la represión de la dictadura militar. González Roucco abusó y violó a numerosas víctimas, entre ellas, a la sobrina de otro jefe policial. Por eso lo apodaron "El Sátiro del Pasamontañas". Al final, lo condenaron a dieciocho años de cárcel.

Néstor, Cristina y su otro socio, Domingo Ortiz de Zárate, no solo aceptaron la defensa. También argumentaron que no podía considerarse violación forzar a una mujer a practicar sexo oral.

Pero lo que más indignó a Flores no fue ese litigio.

Lo que más lo "sacó" fue la demanda que los Kirchner iniciaron contra una mujer humilde para quedarse con su única propiedad.

Rafa sostiene que este episodio revela cuál es la verdadera relación del matrimonio Kirchner con el dinero.

La mujer se llama Ana Victoria y es la madre de Henry "Pilo" Olaf Aaset. Pilo tiene diez años menos que Néstor, pero fue uno de sus operadores políticos más consecuentes desde fines de la década de los noventa hasta hace muy poco. Su absoluta fidelidad hacia Kirchner hizo que negara el caso de la demanda de su mamá una y otra vez. Pero ahora que abandonó a su jefe lo reconoce sin problemas.

-Y qué se le va a hacer... La vieja firmaba cualquier cosa, y al final la engatusaban -le comentó a un amigo en el café de un hotel de Puerto Madero.

Cuando presentaron la demanda, los Kirchner eran apoderados de una consultora y financiera llamada Finsud. Su especialidad eran "las cobranzas extrajudiciales". Era la época de la circular 1050 de José Alfredo Martínez de Hoz. Las tasas de interés para los créditos hipotecarios llegaron a 150 por ciento y se hicieron impagables. En ese contexto de desesperación, Néstor y Cristina se habrían quedado con los pagarés de la señora de Aaset, en vez de romperlos después del cobro.

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Fue durante 1982. La señora Aaset se lo contó a Flores, y el abogado inició una demanda penal contra los Kirchner. Los argumentos que utili¬zó para atacarlos fueron demoledores.

Rafa comparó a Kirchner con Shylock, el usurero judío protagonista central de otra obra de Shakespeare, El mercader de Venecia.

Escrita entre 1594 y 1597, cuenta la historia de Bassanio, un noble pero humilde veneciano que, para cortejar a Porcia, una rica heredera, pide prestados tres mil ducados a su amigo, un comerciante llamado An¬tonio. Pero Antonio tiene casi toda su fortuna invertida en los barcos que posee en el extranjero. Entonces decide pedirle prestada la suma a Shylock. El prestamista accede, con una sola condición: si Antonio no se la devuelve con los intereses y en el tiempo pactado, le tendrá que dar una libra de su propia carne, la más próxima a su corazón.

Flores ganó el juicio, pero el juez lo reprendió por comparar a los Kirchner con uno de los personajes más avaros y miserables de la historia de la humanidad.

Ese día, al encontrarse a la salida con Cristina, Flores le pidió disculpas por los fundamentos de su acusación, pero después le preguntó:

-Decime, ¿para qué hacen esto? ¿Cuál es la necesidad?

Estaban en la calle, en la esquina del juzgado, en la avenida Roca y Chacabuco.

Jura Flores que ella le habría contestado:

-Queremos hacer política. Para hacer política en serio se necesita "platita".

La platita en efectivo sería una de las obsesiones más notables de Kirchner.

Decenas de testimonios recogidos para este libro confirman la sospecha.

Un ex ministro del entonces presidente Kirchner, un ex aliado que trabajó con él desde 1990 hasta 2005 y también el ex subsecretario de Trans¬porte Ricardo Cirielli coincidieron en asegurar que vieron a Ricardo Jaime esperando en la antesala del despacho con un bolso ajado, marrón, como el de los viejos carteros.

Jaime, ex secretario de Transporte, el hombre más acusado de toda la administración, tiene una causa abierta por enriquecimiento ilícito (véase Quinta Parte: Jaime y Uberti, Capítulo 1: Jaime es Kirchner). Los testigos aseguran que el funcionario podía esperar horas enteras para ingresar en último lugar o ser el primero en entrar.

-A mí nadie me lo contó. Yo lo vi con mis propios ojos, mientras esperaba que el Presidente me convocara -declaró el ex aliado.

Cirielli, por su parte, amplió:

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-Mientras estuve en la secretaría, vi a Jaime con el bolso en la mano un montón de veces. Y algunas de ellas iba directo desde la oficina de la secretaría hasta el despacho del Presidente.

Y el ex ministro enfatizó, con lenguaje de expediente:

-Todos mis colegas de entonces pueden dar fe de que, de lunes a vier¬nes, de 20 a 23, pudieron ver a Jaime con un portafolio igual a los que usan los médicos de campaña, esperando en la antesala para que el Presidente lo hiciera pasar.

Aunque Néstor y Cristina perdieron el juicio por la casa de Aaset, su persistencia y su ambición les permitió comprar a precio de bicoca decenas de propiedades que estaban por rematarse.

Entre 1977 y 1982 adquirieron veintiún inmuebles. Según una vieja declaración jurada, el más chico tenía 65 metros cuadrados y valía 4.600 pesos. Y el más grande medía 324 metros cuadrados y costaba 32.257 pesos. Supuestamente se trataba de la valuación fiscal de la época, aunque hay pruebas concluyentes de que Néstor y Cristina no son muy prolijos para confeccionar sus declaraciones patrimoniales (véase Tercera Parte: El Presidente más rico, Capítulo 1: El arreglo).

En la misma época en que Flores los comparó con el protagonista de El mercader de Venecia, la ideología de los Kirchner estaba cerca de la derecha peronista.

El 12 de diciembre de 1981 Néstor inauguró el Ateneo Juan Domingo Perón, una agrupación que reivindicaba a Isabel de Perón, y auspicia¬ba el diálogo con los militares.

El gesto más notable del Ateneo fue un acto de desagravio al sindicalista Rodolfo "Fito" Ponce. El candidato presidencial Raúl Alfonsín lo había mencionado como uno de los líderes del pacto entre sindicalistas y militares que alentaban una ley de amnistía para asesinos y torturadores.

El 30 de octubre de 1983, el día en que ganó Alfonsín y perdió Ítalo Luder, Cristina Fernández y Rafael Flores volvieron a encontrarse. Ambos eran apoderados del Partido Justicialista y debían asistir al cierre de los comicios. Flores rompió el hielo con el primer análisis de la derrota:

-La elección la perdieron Herminio Iglesias y Lorenzo Miguel.

Pero ella completó, en tono recriminatorio:

-Y también los montoneros que apoyaron a Luder.

En 1983 Kirchner fue nombrado por el gobernador electo, Arturo Puricelli, presidente de la Caja de Previsión Social de la provincia.

-Era un cargo aparentemente menor, pero Néstor se empezó a comer a los chicos crudos.

La metáfora fue utilizada por un ex intendente de Río Gallegos que no pertenece al peronismo y que lo conoce bien. El dirigente recuerda que Kirchner, desde la caja, empezó a otorgar subsidios a ritmo febril y abrió sucursales en toda
 
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la provincia. Cuando Puricelli le recriminó su hiperactividad, ya era demasiado tarde. Néstor había aprovechado para establecer su base territorial de acción política. Al final, en julio de 1984, dio un portazo y así se hizo más conocido y acrecentó su imagen de hombre duro y eficiente.


El 6 de setiembre de 1987 ganó la intendencia de Río Gallegos por solo 110 votos. La ayuda de su ex cadete y ex chofer Rudy Ulloa Igor fue decisiva. Él, hijo de chilenos, aglutinó a todos los inmigrantes del barrio El Carmen en condiciones de votar, y con esa jugada Kirchner obtuvo la diferencia necesaria. En los capítulos siguientes se contará lo bien que Néstor le pagó semejante ayuda.

Ni bien asumió en la ciudad, empezó a apoyarse en Julio De Vido y en Carlos "El Chino" o "Noño" Zannini. Y también dejó bien en claro que no se trataba de un administrador débil: bajó veinticinco por ciento todos los salarios de los empleados municipales, les hizo cumplir horario y los sacó a barrer la vereda de la intendencia.

A la huelga que los trabajadores del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) impulsaron en 1988, respondió con represión. La encabezó, dentro del propio corralón municipal, el cuestionado jefe de policía Wilfredo Roque, quien años después, ya con Kirchner gobernador, recuperaría el cargo. Cuando los empleados pidieron una tregua, Zannini les contestó:

-Primero tienen que levantar el paro.

Gobernaba la provincia el peronista Ricardo del Val, el mismo al que, tiempo después, Kirchner y sus aliados desplazarían mediante un juicio político.

Fuentes a prueba de desmentidas sostienen que Néstor le dio el empujoncito necesario. Y, así como reprimió la huelga del SOEM, alentó bajo cuerda los paros protagonizados por los trabajadores de la Asociación del Personal de la Administración Pública (APAP).

La intendencia fue el trampolín que utilizó Kirchner para ganar la gobernación.

-Era una maquinita de laburar y de mostrar –recordó uno de sus funcionarios de entonces.

Para fortalecer su imagen, incluyó un “micro” en el 9, el único canal de televisión por aire de la provincia que pertenece al Estado. Todos los días aparecía información sobre sus actividades. Y el intendente era siempre el protagonista excluyente.

-Entre 1987 y 1991, el Lupo se hizo diez veces más conocido que el gobernador –agregó la fuente.

Ni más ni menos de lo que sucede actualmente en Canal 7.

En 1991 Kirchner ganó la gobernación con el 56,2 por ciento de los votos. Pero no fueron todos propios. Los sumó gracias a la Ley de Lemas, que le permitía a cada partido agregar los votos de todos sus candidatos. El sublema de Kirchner y Arnold logró el 30,4 por ciento. Y el del gobernador Arturo Puricelli, el 25,8.

-A partir de ese momento se empezaron a hacer evidentes sus dos obsesiones: el dinero y la información –contó un ex colaborador que lo conoce muchísimo y que trabajó con él todos los días, incluidos los fines de semana, entre agosto de 1992 y octubre de 2002.

A cambio del anonimato, este colaborador presenta una radiografía completa del Néstor de entonces; son datos muy valiosos, porque anti¬cipan el Kirchner actual:



* Se levantaba a la mañana, muy temprano, antes de las 7, solo para leer los diarios.

* Cuando viajaba de Río Gallegos a Buenos Aires, pedía diarios y revistas nacionales, los leía de punta a punta y no se los prestaba a nadie. (“No quería que nadie tuviera más información que él”, comentó la fuente.)

* No sabía hacerse ni el nudo de la corbata. No es una manera de decir sino la pura verdad: se lo hacía su asistente personal, Valerio Martínez.

* Le encantaba el juego, en especial la ruleta. Era capaz de gastar muchísima plata. La de él y la de los demás (véase Primera Parte: El verdadero Kirchner, Capítulo 2: Metamorfosis).

* Con el dinero del Frente para la Victoria hacía lo mismo. Mediante su recaudador (Raúl) Copetti, les solicitaba a los militantes una parte de su sueldo para solventar la estructura partidaria.

* Néstor, para no gastar, se hacía cortar el cabello en la peluquería del Congreso. Allí el servicio no se paga.

* Hablaba de política a tiempo completo. Solo, en ocasiones, gastaba unos minutos en Racing Club, pero nada más.

* Se sentía incómodo en los lugares donde él no era el centro de atención.

El colaborador reconoció que Kirchner, a veces, reaccionaba con violencia.

Todavía era gobernador cuando las autoridades de aeroparque les negaron a los pasajeros del avión de la provincia de Santa Cruz el acceso directo al sector VIP (Very Important Person). Tuvieron que descen¬der en la zona de cargas. Kirchner debió llevar su propio portatrajes, sus valijas y sus papeles hasta la salida principal. Allí lo esperaba otro subordinado, que hoy trabaja en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Néstor estaba enojado. Esperaba que su asistente fuera a ayudarlo. Cuando Néstor llegó hasta él, le dio una fuerte trompada en el estómago, que lo dejó sin aire.

-Cuando sea Presidente, esto no me va a pasar más -despotricó Kirchner.

No fue ni la primera ni la única vez que agredió a uno de sus colaboradores.

Durante su primer viaje presidencial a España, en julio de 2003, varios testigos vieron cómo le dio una fuerte patada en el traste a Rubén Zacarías, responsable de Protocolo y Ceremonial.

Todo comenzó en la residencia del embajador, que en ese momento habitaba el escritor Abel Posse. La noche anterior Kirchner le había pedido a Zacarías que citara a las ocho y media de la mañana a Rafael Bielsa. Quería que el canciller le anticipara los temas del encuentro con el rey Juan Carlos y la reina Sofía en el Palacio de la Moncloa. Quizá porque era su primer viaje, o porque había entendido mal, Zacarías citó a toda la dele¬gación argentina a la misma hora, en lugar de a las diez de la mañana, como estaba previsto.

Zacarías, alias "El Petiso", es un correntino que aterrizó en Río Galle¬gos en 1982. Empezó a trabajar en la Casa de Gobierno de Santa Cruz cuando asumió Puricelli. Ahora es el jefe de Ceremonial de la presidenta Cristina Fernández. Tiene dos hermanos: Miguel, quien trabaja con Ramón Granero en la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, y Luis, quien todavía atiende a Kirchner.

Cuando el Presidente vio el cuadro de situación a través del cortina¬do blanco con detalles dorados de la puerta de la embajada, se puso fuera de sí y empezó a los gritos:

-¿Pero qué mierda es esto? ¿Qué hace toda esta gente acá? ¿Quién los llamó? ¡Que venga Rubén!

Zacarías intentó explicarle, pero el jefe de Estado no lo dejó.

De inmediato se puso a correrlo alrededor del piano de cola que había en el salón principal, ante la mirada sorprendida de Bielsa y la incredulidad de Posse.

El canciller estaba muy cerca del lugar de los hechos, pero el embajador permanecía escondido, detrás de otras cortinas, por temor a que la furia de Kirchner también lo afectara a él.

Cada tanto, Néstor lo alcanzaba y le propinaba una fuerte patada en la parte del cuerpo sobre la que la gente se sienta.

Alguien que vio la escena, la contó así:

-Parecían Batman y Robin. El Presidente con su traje azul, tramado, con el saco cruzado abierto, preocupado por aplicarle la patada, y Rubén escapando, mientras trataba de hablar. Cada tanto quedaban frente a frente, con las rodillas flexionadas. Entonces todo volvía a empezar.

Después del escandalete, Posse le regaló a Bielsa un libro de su autoría que acababa de ser publicado. En la dedicatoria hizo referencia al suceso y firmó Abel "Kick" Posse. En inglés, kick significa patada.

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Muchos de los que trabajan hace años muy cerca del ex jefe de Estado tienen la falsa idea de que no se debe reaccionar cuando un hombre con semejante poder agrede o maltrata a sus subordinados.

Bielsa es una excepción.

El ex ministro tuvo con Kirchner una relación intensa, rica y conflictiva; siempre le dijo lo que pensaba, aunque lo pusiera a tiro del pedido de renuncia.

De hecho, le escribió 170 cartas manuscritas. Todas tienen el sello de mesa de entrada, prueba de que alguien las recibió.

-Para que quedara constancia, para que el día de mañana nadie pudiera decir que yo no avisé... -le comentó Rafael a un amigo de la vida.

Una de las más críticas está fechada en diciembre de 2007. Cristina acababa de ganar las elecciones presidenciales con el 47 por ciento de los votos. La carta empieza así:

Néstor:

Los de esta elección son votos urgentes. Cuando la gente pone los votos de manera urgente, los retira igual: más urgente todavía.

En una ocasión, de buenas a primeras, Kirchner llamó a Bielsa por teléfono y, sin siquiera saludarlo, lo espetó a los gritos:

-¡Estoy harto! ¡Har-to! ¡Harto de que vos y [Roberto] Lavagna aparezcan como los racionales de este gobierno y yo sea presentado como el loquito!

Sucedió las 13.15 del mediodía del sábado 26 de noviembre de 2005. Bielsa había aterrizado en Buenos Aires después de permanecer veinte días en China. Caminaba con su esposa, Andrea, y sus hijos, Lautaro e Hilario, por la calle Billinghurst, rumbo a la cantina Don Carlos. Pretendían almorzar en paz.

A Bielsa, el llamado prepotente del jefe de Estado le cambió el humor. No había dormido bien. No le gustaba la situación y tampoco la entendía.

-Perdón, Néstor. ¿De qué estás hablando?

-¿Leíste La Nación?

-No. Acabo de llegar de China.

-Bueno. Leéla. Fijate.

-Pero ahora estoy con Andrea y mis hijos, a punto de ir a comer...

-No. Leé La Nación, ¿quién le habrá dado la información al periodista?

Estaba claro que el Presidente desconfiaba de su canciller. Y Bielsa explotó:

-¡¿Cómo podés dudar de mí?! ¡Sos un ingrato!

Kirchner se dio cuenta de que la situación se estaba saliendo de cauce. Intentó bajar un cambio:

-Escuchame, Rafita...

Pero Bielsa cortó el llamado.

Un minuto después Kirchner volvió a llamar, más tranquilo.

-Mirá, Rafita. No te preocupes. Quedate con tu familia. Yo sé que la familia es muy importante. Después, cuando llegues a tu casa, leé La Nación y me contás de dónde pudo haber salido la información, ¿eh?

La nota la había escrito Martín Rodríguez Yebra y hablaba de la ira del Presidente por las declaraciones de Roberto Lavagna. El ministro de Economía había denunciado la cartelización de la obra pública, y Kirchner sólo esperaba el momento oportuno para echarlo.

Más tarde, Néstor y Rafa aclararon el asunto, pero el canciller volvió a preguntarle:

-¿Cómo podés dudar de mí?

Kirchner no solo suele dudar de su canciller. También desconfía hasta de su propia sombra. Además, no está acostumbrado a que lo contradigan, le discutan, lo cuestionen o le pidan cuentas.

Sus seguidores lo supieron desde que asumió como gobernador y logró, no solo un segundo mandato, sino además la posibilidad de ser reelecto de por vida.

Lo confirmaron al comprobar cómo manipuló, sin control y con absoluta discrecionalidad, los famosos fondos de Santa Cruz por los pagos de las regalías petroleras. Fondos cuyos montos, movimientos, entradas y salidas del país todavía son un misterio. Y volvieron a ratificarlo cuando se dieron cuenta de que Kirchner no compartía información con nadie.

Arnold intentó advertirle a Duhalde, sobre cómo era de verdad Kirchner, el 14 de diciembre de 2002, horas antes de que el entonces Presidente anunciara que su candidato era el gobernador de Santa Cruz.

-Cuidado: es inestable y desconfiado. El único país del mundo que conoce, además de la Argentina, es Chile. En cuanto te des vuelta te va a cagar, como hizo con muchos de nosotros.

Habían viajado juntos a Río Turbio cuando Arnold todavía era interventor de Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF). Horas después, Kirchner se llevó a Duhalde a pescar.

-El Gallego De la Sota no levanta en las encuestas. No tengo a otro. Además, dice que tiene plata para bancar la campaña -le respondió el Presidente a su aliado para argumentar que no tenía otra alternativa.

Arnold entonces pensó:

-¡Es increíble! ¡Este tipo va a llegar a Presidente!

El ex vicegobernador se la veía venir.

Bielsa, por su parte, fue uno de los que más tardó en darse cuenta de cómo era el verdadero Kirchner.

El canciller, al principio, se sintió parte de un proyecto distinto, fundacional e histórico. E interpretó que Néstor era el líder indiscutido de aquel sueño de transformación.

En aquel tiempo, cada gesto del Presidente lo sorprendía y lo maravillaba.

Durante un viaje que hicieron juntos a Alemania, mantuvieron una conversación que nunca olvidará. Fue el 14 de abril de 2005. Se disponí¬an a visitar la casa del presidente Horst Köhler.

Se trata de un lugar histórico en las afueras de Berlín, que se había salvado de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial porque era una zona de muchas escuelas.

Kirchner y Bielsa iban solos, en el asiento trasero de un Volkswagen negro. Toda la comitiva viajaba a veinte kilómetros por hora. Había tiem¬po para conversar sobre política. Bielsa diagnosticó:

-Tu gobierno es una mesa de tres patas muy firmes: salud económica, derechos humanos e inexistencia de corrupción.

Y Kirchner dijo:

-Entonces estamos bien, ¿no?

-Estamos muy bien. Pero, si una de esas tres patas se cae, la mesa se viene abajo.

El Presidente, entonces, afirmó:

-Para mí hay dos clases de corrupción: la de los ministerios y la emblemática. La de los ministerios es asunto de los ministros; pero la emblemática es asunto mío. Así que, si alguna de las figuras emblemáticas de este gobierno llega a robar y se comprueba, yo mismo lo meto dentro de un patrullero de culata y lo llevo a una comisaría.

Días después, Bielsa contó la charla, emocionado, a un viejo amigo que había militado junto a él en la organización Montoneros.

-Fue muy fuerte para mí. Sentí que estaba hablando con [José] de San Martín. Que la vida me estaba dando una oportunidad única. Que me otorgaba, otra vez, la posibilidad de conciliar los sueños con la práctica política.

Algo parecido sintió un poco antes, cuando volvió de la cumbre de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Cancún. El Presidente lo había recibido en su despacho de la Casa Rosada. De repente, los interrumpió un llamado urgente. Era Lavagna. Kirchner lo hizo pasar y el ministro habló, apurado, y de pie:

-Primero, la buena: el Fondo Monetario [FMI] va a apoyar nuestra propuesta de pago de la deuda. ¿Qué le parece?

-Fantástico -respondió el jefe de Estado.

-Ahora, la otra: dicen que, si les pagamos a los primeros acreedores de la lista, nos van a tratar todavía mejor...

-¿Cuánta plata es?

-Cinco mil millones de dólares.

-¿Y quiénes son los acreedores?

-Son acreedores privilegiados. La mayoría hace negocios con el propio Fondo.

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Roberto estaba feliz. Pero Néstor había empezado a entender. Le estaban proponiendo un pequeño negocio legal para favorecer a unos cuantos banqueros poderosos.

Entonces dijo:

-Decile a la gente del fondo, de parte mía, que se vayan a la concha de su madre. Y, si no se lo decís vos, se lo digo yo.

Al canciller, ese tipo de situaciones lo hacían sentir orgulloso de formar parte del gobierno. Pero, a medida que pasaba el tiempo y lo trataba más, empezó a notar reacciones extrañas, propias de una personalidad compleja y llena de resentimiento.

Una de esas actitudes las vivió en Nueva York.

Era setiembre de 2005, durante la reunión anual de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De repente, el Presidente citó a la comitiva en la puerta del hotel donde se alojaban, el Four Seasons. Cuando la mayoría llegó, Kirchner anunció que saldrían a caminar por las calles de la ciudad.

Caminaron dos horas, sin detenerse ni una vez. El diputado nacional José María Díaz Bancalari casi se descompone. Bielsa estaba sofocado. Cuando llegaron de vuelta al hotel, la encargada de seguridad designada para la delegación argentina le dijo al canciller:

-Qué raro, no se paró a ver ni una vidriera. Ni un traje. Ni un artículo electrónico. Ni los anuncios de las obras de teatro. Nada. ¿No le gusta nada?

La mujer rubia, un tanto excedida de peso y transpirada quería entender por qué. Bielsa también. Se acercó y le comentó:

-Néstor: sos el tipo menos frívolo que conozco.

-Gracias.

-De nada. Pero no es un elogio. Porque, para ser un poco frívolo, también hay que tener un poco de imaginación. Te tiene que gustar algo: un libro, una película, una canción...

Quizás hayan sido diálogos como el anterior los que provocaron que, cada vez que le nombraban a Bielsa, se preguntara:

-¿Y ese quién se cree que es? ¿Supone que, porque anda todo el día con un libro debajo del brazo, es el hombre más culto del mundo?

En otra oportunidad, Bielsa comprobó que Kirchner utilizaba la información y las debilidades de los demás para colocarse en situación de superioridad con respecto a ellos.

Fue cuando alguien le comentó al mandatario que Eduardo van der Kooy, secretario de redacción de Clarín, tenía una bacteria que le generaba malestar estomacal y le producía una reacción en la cara.

-Cuando me encuentre con él, le voy a decir que lo veo mal -anunció.

Bielsa, que lo conoce y le tiene afecto, pidió:

-No vale la pena.

-Sí que vale la pena. Una vez que lo agarro en una, no se la voy a dejar pasar, ¿no?

Nunca lo dirá en público, pero Bielsa piensa que Kirchner tiene la patología de un psicópata político: alguien que puede hacer mucho daño. A un adversario o a parte de la sociedad. Sin darse cuenta. O sin importarle. Que para el caso es lo mismo. También piensa que, al contrario de lo que supone la mayoría de los analistas políticos, el ex mandatario no es un arrebatado, sino alguien muy frío y calculador. Un cirujano capaz de usar el bisturí con maestría, sin esfuerzo, y de cortar bien profundo, de un solo movimiento.

Bielsa supo sin lugar a duda que no podría integrar durante mucho tiempo este gobierno cuando el Presidente le pidió que no se metiera con Venezuela, que le dejara a él los asuntos del comandante Hugo Chávez.

Al principio supuso que era una decisión política.

Por eso, cuando recibió la llamada urgente del entonces embajador argentino en Caracas Eduardo Alberto Sadous, se preocupó, y mucho.

-Rafael, hay algo muy raro con el asunto de los fideicomisos: faltan algo así como noventa millones de dólares.

Fue el 26 de enero de 2005. El canciller obró con rapidez y corrección. Lo primero que hizo fue mandarle una de sus cartas al Presidente, a fin de dejar constancia de la situación. Después fue a verlo y le dijo, sin vueltas:

-Néstor, el embajador de Venezuela me dice que falta plata de un fideicomiso. Habla de "irregularidades".

Kirchner le pidió entonces que lo pusiera al tanto a Julio De Vido. El ministro de Planificación le explicó:

-Es probable que se trate de un error. Es el primer fideicomiso, y quizás haya sido por inexperiencia.

La trama completa del escándalo de los fideicomisos se puede leer en el Capítulo 3 de la quinta parte, titulado "Con quién hay que arreglar". De hecho, es el caso de corrupción que más probabilidades tiene de avanzar en la megacausa que Elisa Carrió presentó contra Kirchner, varios de sus ministros y la mayoría de los empresarios investigados en este libro.

Bielsa tardó un tiempo en comprender que una de las tres patas de la mesa que garantizarían el éxito del gobierno se estaba rompiendo en pedazos. Ya no podría hablar, con tanta soltura, de "inexistencia de corrupción".

Cuando se enteró por los diarios de que Sadous había sido desplazado, se preocupó todavía más. Estaba claro que los que estaban haciendo negocios necesitaban las manos libres.

Si la experiencia de Bielsa puede ser definida con la palabra desilusión, ¿qué término sería el adecuado para nombrar lo que vivió Sergio Acevedo?

Se lo dijo él mismo a sus nuevos aliados políticos, los seguidores de Fernando "Pino" Solanas:

-Fraude. Me defraudaron políticamente. Y nunca pensé que llegarían a tanto.

Sergio Edgardo Acevedo, 53 años, Documento Nacional de Identidad 12.189.931, divorciado, tres hijos, fue el primer intendente de Pico Truncado, una ciudad de quince mil habitantes, en 1983. Fue además diputado provincial entre 1987 y 1991; otra vez intendente entre 1991 y 1995; diputado nacional entre 1995 y 1999 y entre 2001 y 2003; vice¬gobernador de Santa Cruz 1999-2001 y jefe de la SIDE desde mayo de 2003 hasta que, en diciembre del mismo año, asumió como gobernador de Santa Cruz.

Acevedo conoce a Kirchner desde hace mucho. Por eso hizo algo que muy pocos conocen y que jamás reveló: amagó renunciar a la gobernación antes de asumir.

Había ganado con el 70,85 por ciento de los votos el 14 de setiembre de 2003 y días antes del 10 de diciembre le hizo saber al Presidente:

-Para gobernar condicionado, prefiero no hacerme cargo.

Los pocos adversarios que se enteraron argumentaron que lo hizo porque es ciclotímico y débil. Pero los amigos explicaron que se trató del último intento de gobernar con autonomía del Presidente.

El actual presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), Ricardo Napolitani, y kirchneristas que gozaban de la amistad de Acevedo como Pilo Aaset, gastaron horas y horas para con¬vencerlo de que asumiera. Al final, Cristina tomó el teléfono y le habló:

-Sergio, yo te considero un amigo. No podes hacer esa locura. Va a estar todo bien. Y yo voy a ser la garantía de que nadie te moleste.

Acevedo aceptó, pero sucedió todo lo contrario.

Empezaron por incorporarle hombres de Kirchner en todas las áreas sensibles. No podía tomar una decisión importante sin antes consultar con Buenos Aires. Lo presionaron para que autorizara la firma de certificados de obra pública para el grupo de empresas amigas de Néstor.

Lo que sigue es parte del diálogo mano a mano que mantuvimos para esta investigación.

-¿Cómo lo presionaban?

-Me querían obligar a pagar, desde la provincia, obras nacionales. Tra¬bajos que le correspondía pagar a la Nación.

-No entiendo.

-Les tenía que dar a las constructoras el famoso adelanto financiero antes de que comenzaran a trabajar.

-¿Entonces...?

-Era todo una barbaridad. Las empresas no corrían riesgo. Precios que debían ser de uno lo cotizaban a diez. La mayoría no terminaba las obras en el plazo estipulado... ¡Y encima pretendían que las provincias les dieran adelanto!

-¿Y por qué les dio las obras?

-Es que las obras ya estaban adjudicadas. Y había una "patria contratista" local: una normativa por la cual, si sos una empresa local, tenés más puntos en la licitación y terminás ganando siempre.

-¿Cuáles eran las empresas que ganaban siempre?

-Esuco, Austral, Gotti y Palma.

-¿Eso es legal?

-Lo tienen todas las provincias. En Chubut no gana un empresario que no sea de Chubut. En Santa Cruz tampoco. En Córdoba y Santa Fe pasa lo mismo.

Esuco (Empresa Sudamericana de Construcciones Sociedad Anónima) es de Carlos Guillermo Wagner, alias "El Alemán". Presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, es el único empresario no "pingüino" que pudo hacer negocios en la provincia de Kirchner. Austral Construcciones es de Lázaro Báez. Gotti y Palma también se las adjudican al propio Báez.

Acevedo sostiene que se manejó con relativa autonomía hasta diciembre de 2004, cuando viajó hasta El Calafate para hablar en persona con Néstor Kirchner y le planteó:

-Hay que desplazar a Santiago.

El Presidente, sorprendido, solo atinó a balbucear:

-¿Te parece el momento oportuno?

El gobernador no dudó:

-Sí. El próximo lunes le pido la renuncia.

Y el lunes se la pidió.

Carlos Santiago Kirchner, arquitecto, nacido en 1954, es primo hermano de Néstor. Vocal del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV) desde 1991, fue ascendido a presidente del organismo en mayo de 2003. El IDUV maneja los contratos del Plan Federal de Viviendas y concentra el noventa por ciento de la obra pública en la provincia.

Acevedo asegura que, a partir de ese momento, todo cambió para peor.

-Me bloqueaban en Diputados. Kirchner me mandaba emisarios con mensajes que advertían que me estaba equivocando. Cada día era una nueva negociación. Gobernar Santa Cruz se me había convertido en un calvario.

Después de su despedida, Carlos Santiago Kirchner reapareció en julio de 2005, otra vez de la mano de su primo. El Presidente lo nombró subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal. Desde allí se empezó a ocupar de la obra pública para intendencias de todo el país. Dueño de Pinkar, una pinturería en Río Gallegos, Carlos Santiago tiene como principales clientes a las mismas empresas que muchas veces favoreció con su firma. La revista Noticias reveló que también su declaración jurada viene con sorpre¬sas. Siete de las diez propiedades que declaró hasta 2006 fueron compradas en el transcurso de un solo año, de 2002 a 2003. Por entonces su patrimonio oficial alcanzaba los diecisiete millones de pesos.

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El aplicado periodista Damián Glanz publicó en Perfil que, ni bien aterrizó en Buenos Aires, se fue a vivir a un piso de Avenida del Libertador y Coronel Díaz, equipado con un sistema de aislamiento acústico. Las atribuciones del cargo del primo de Néstor lo convirtieron en la llave maestra para el negocio de cualquier obra pública. Por ejemplo, en noviembre de 2006, encabezó un proyecto para asfaltar cincuenta cuadras en General Roca, Río Negro. Participaron dos empresas, además de Juan Felipe Gancedo. Las dos primeras cotizaron 7,4 millones de pesos y 7,8 millones de pesos por todo el trabajo. Gancedo lo valuó en 11,5 millones. El intendente Carlos Soria -ex jefe de la SIDE de Duhalde hasta 2002- firmó una preadjudicación a favor de la que había ofrecido el precio más económico, pero el "Gran Primo" la rechazó. El 11 de diciembre de 2006 Carlos Santiago se tomó un avión a General Roca y le otorgó el negocio a Gancedo. Los concejales de la oposición pusieron el grito en el cielo. Soria tuvo que dar marcha atrás. Horas después, el pariente directo de Kirchner debió ser operado por una seria afección en el corazón.

Al final, Acevedo renunció, el 15 de marzo de 2006.

Y en julio de 2008 habló claro por primera vez, en un café de Coronel Díaz y Paraguay, en la ciudad de Buenos Aires.

Dijo:

-Ellos le dicen "argentinización" pero lo que hay es un capitalismo de amigos. Ellos justifican la construcción de un poder económico propio para no depender de otros empresarios nacionales o extranjeros. Ellos dicen que, sin plata, no se puede hacer política. Yo digo que eso suena a excusa para justificar actos de corrupción. Ellos dicen que no hay lobby y yo les digo que es verdad. ¿Cómo va a haber lobby si todos los negocios los manejan ellos? La obra pública, el juego, el transporte, y también la banca. No hay lobby porque el dueño es uno solo.

Para la misma época, cuando Néstor era El Dueño de la provincia de Santa Cruz y la República Argentina, en el café más concurrido de Río Gallegos, y ante amigos comunes, Chiquito Arnold declaró:

-"La venganza del boludo" está siendo consumada.

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